La tarde era lluviosa y tuvo la idea de ir a dar un paseo junto al río. La lluvia no importaba, necesitaba salir de casa para tomar un poco el aire. En esos momentos no caía ninguna gota pero las nubes en cualquier momento descargarían. Se acercó a la orilla del río y se sentó muy cerca del agua. Le gustaba oír cómo el río fluía, pero además era un día estupendo porque era capaz de oler las flores que había alrededor. La tierra estaba un poco húmeda pero no demasiado para poder desconectar de su trabajo, de su familia. Se escuchaba un par de pájaros a lo lejos. Era increíble que dentro de la ciudad hubiera un sitio que te transportaba tan lejos de la civilización. Esos momentos eran lo mejor del día y hoy más que nunca necesitaba poner en orden su cabeza. ¿Qué podía hacer? No tenía a nadie a quién acudir. No podía seguir así, la vida tenía que cambiar.
Solamente le quedaba Carlos que siempre le había apoyado y además siempre creyó que estaba enamorado de ella. Era un chico estupendo pero siempre le vio como un amigo. Y si pasara la línea de la amistad y no fuera lo mismo... La verdad es que él se portó genial y siempre estaba ahí. Se levantó del suelo, cruzó la arena, dejó atrás uno de los chiringuitos y decidió llamar a Carlos. Ese fue el comienzo de su nueva vida.
lunes, 4 de mayo de 2015
Momento inesperado
Su cabeza le decía que lo hiciera pero su corazón le pedía que no. Era una lucha entre los dos aunque en verdad era contra él mismo. ¿Qué podría hacer, si pasara lo que pasase saldría perdiendo? Necesitaba más tiempo pero su círculo de amigos no lo comprendía. La decisión estaba clara para ellos pero no conocían todos los detalles que convertían una simple solución en una gran decisión.
Después de unas semanas en las que no podía dormir y comer lo hacía por necesidad, vio una posible solución o un camino alternativo. Sonrió, salió de casa y fue dar la noticia a sus seres queridos. En un paso de peatones fue a cruzar y se golpeó con alguien en el hombro. Al darse la vuelta su vida cambió, pues era un ángel lo que veía, la misma cara que hace unos meses apareció en un sueño imposible de olvidar. Se retiraron a un lado de la calle, empezaron a hablar y conectaron como si se conocieran desde siempre. Se olvidó de todo lo que tenía en la cabeza y se dejó llevar. Todo se fue solucionando poco a poco y no podía ser más feliz. La vida le había dado el camino que necesitaba.
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