viernes, 9 de julio de 2010

Una letra para una posible canción

Bajo esos verdes árboles
caminábamos tú y yo
esperando con paciencia
la caída del sol.

El día era maravilloso
y más teniéndote a mi lado
la pena no existía
la alegría había ganado.

La hora de marchar se acerca
el camino ya está listo
pero a pesar de todo
yo quisiera ir contigo.

Ya sé que no puedo
pero algún día llegará
volveremos a estar juntos
sin separarnos jamás.

La distancia no es olvido
solo te digo hasta luego
en mí perdura el cariño
recordándote en mi sueño.

jueves, 25 de febrero de 2010

Estrella y Roberto

La ciudad se despertaba. El sol empezaba a iluminar cada rincón. Hacía algo de viento pero todo estaba muy tranquilo. La primavera estaba entrando en todos los hogares.
El despertador sonó y Estrella lo silenció para que su marido siguiera durmiendo. Se levantó como todos los días y se dirigió a la cocina para preparar el desayuno. No sin antes pasar por la cuna de su bebé. Dormía como un lirón.
Cuando estaba en plena tarea aparece por la puerta Roberto que se queda allí mirando a Estrella. Ella se había enamorado locamente de él desde prácticamente, el primer día. Se habían casado, se compraron una casa y ahora habían tenido un hijo. Un niño del que estaban muy orgullosos a pesar de que vino por sorpresa
Todo iba sobre ruedas, no se podían quejar para nada de lo que había pasado en estos años.
Estrella recordaba el día que se conocieron, fruto de un encuentro de miradas hasta que una voz la trajo de sus recuerdos.
-Buenos días, cariño.
-Buenos días, mi amor - respondió Estrella.
-No te oí al despertarte, ni siquiera el despertador.
-Lo apagué para que no te despertaras.
-No hacía falta que sabes que luego llego tarde y no me da tiempo ni a desayunar.
-Vale, pues siéntate a desayunar que ya está todo.

Roberto desayunó y se despidió con un beso de su hijo y de su mujer para irse al trabajo. Le esperaba un día como todos los demás, un día aburrido.

sábado, 13 de febrero de 2010

Comienzo

Jorge paseaba al atardecer por su zona favorita, donde se evadía de todos los problemas o cuando necesitaba estar solo. Para él, este sitio le traía muy buenos recuerdos sobre todo de tiempos pasados. Porque ahora irremediablemente se le venían a la cabeza todos los paseos de este mismo año. Un año para olvidar y eso que no se comió las uvas como hizo siempre y le había traído bastante suerte. Ahora mismo se preguntaba qué habría pasado con la carta que recibió pocos días después de Reyes. Una carta que desencadenó toda la mala suerte que había tenido.
Ya se estaba poniendo el sol y decidió darse una vuelta e irse para casa a cenar. Se haría algún sandwich porque no quería ponerse a cocinar. Cada vez lo odiaba más.
Terminó de cenar y de recoger lo poco que había utilizado, y se sentó en el sofá a ver la televisión, pero no había nada que le gustase. Así que fue al cuarto de invitados y se puso a tocar la guitarra un rato. Pero cada canción le recordaba los malos momentos vividos y dejó la guitarra apartada. Cuando ya estaba por irse del cuarto, sonó el teléfono. No se apresuró en cogerlo porque sabía quien llamaba.